Respuesta corta: contratar un seguro médico de Asisa sigue el mismo camino que en cualquier aseguradora de salud española. Eliges modalidad —cuadro médico con copago, cuadro médico sin copago, reembolso de gastos o una fórmula mixta—, pides presupuesto con tu edad y tu provincia, rellenas el cuestionario de salud, la compañía acepta el riesgo (a veces con recargo o con exclusiones), pagas la primera prima y la póliza entra en vigor con unos periodos de carencia para todo lo que no sea urgencia o accidente. El precio no es público ni uniforme: depende de tu perfil y se revisa cada año, así que hay que pedirlo.
ComparaSalud es un portal de comparación independiente. No somos Asisa, no pertenecemos a Asisa ni tenemos acuerdo de distribución con ella. Los datos de coberturas, primas y cuadro médico solo son válidos si vienen de la propia aseguradora o de un mediador inscrito en la DGSFP.
Qué es Asisa y qué cambia frente a la sanidad pública
Quien busca «contratar seguro médico Asisa» normalmente no busca la historia de la compañía: busca saber qué le van a cubrir, cuánto le va a costar, cuánto tiene que esperar para poder usarlo y qué le pueden negar después. Esta guía va de eso.
Antes de entrar en materia conviene ordenar el terreno. Un seguro de salud privado en España es un contrato de asistencia sanitaria: pagas una prima periódica y, a cambio, la compañía te da acceso a asistencia médica en unas condiciones determinadas. Esas condiciones no las decide el anuncio ni el comercial que te atiende: están escritas en unos documentos contractuales que tienes derecho a recibir y a leer antes de firmar. Todo lo que cuenta este artículo se apoya en dos cosas verificables: la normativa española de seguros y la documentación que la propia aseguradora pone a disposición del tomador.
Un comparador independiente, no la aseguradora
Lo decimos pronto porque importa: esta página es informativa. No emitimos pólizas, no gestionamos siniestros y no podemos confirmarte si tu médico de siempre está en la red de Asisa este mes. Cualquier importe, porcentaje o listado de centros que necesites tiene que salir del canal oficial de la compañía —su web, su teléfono, una oficina o un mediador autorizado—, porque son datos que cambian por producto, por provincia y por año. Si lees una tarifa de Asisa sin fuente ni fecha, desconfía.
Qué cubre un seguro privado y qué sigue cubriendo la Seguridad Social
Contratar una póliza privada no te da de baja del sistema público. Sigues cotizando, sigues teniendo tarjeta sanitaria y sigues pudiendo usar tu centro de salud y tu hospital de referencia. El seguro privado se superpone: te da otra puerta de entrada, normalmente más rápida para consulta de especialista y pruebas diagnósticas, y con capacidad de elegir profesional dentro de una red.
Hay áreas donde el sistema público sigue siendo la referencia y donde una póliza privada rara vez compite: trasplantes, grandes quemados, ciertos tratamientos oncológicos con fármacos de uso hospitalario, urgencias vitales que requieren unidades públicas específicas y la prestación farmacéutica ambulatoria. Las pólizas de asistencia sanitaria no suelen pagar los medicamentos que compras en la farmacia con receta: eso lo cubre la aportación reducida de la Seguridad Social, y perderlo de vista al hacer números es un error caro.
Un seguro de salud no sustituye a la sanidad pública, la complementa. Contratarlo esperando que cubra todo lo que cubre el sistema público es la primera fuente de disgustos.
La ventaja real que compra la mayoría es tiempo y elección: pedir cita con un dermatólogo sin pasar por el médico de familia, hacerse una resonancia sin pasar por la lista de espera pública, elegir ginecólogo o pediatra y repetir siempre con el mismo. Si tu motivo para contratar es otro —por ejemplo, cubrir una patología que ya tienes diagnosticada— la respuesta que te va a dar el mercado será distinta, y conviene que lo sepas antes de rellenar formularios y hacerte ilusiones.
¿Ya tienes claro lo que buscas?
Si prefieres ir directamente a qué comparar entre aseguradoras, lo tienes aquí. Si no, sigue leyendo — hay bastante que contarte.
Comparar seguros de salud →Modalidades de seguro de salud: cuál te encaja
El mercado español de salud se organiza en torno a unas pocas modalidades. Cuando pidas presupuesto a Asisa —o a cualquier otra compañía— te van a ofrecer alguna de ellas, con nombre comercial propio y con matices, pero la mecánica de fondo es siempre la misma. Entenderla te ahorra muchas sorpresas.

Cuadro médico sin copago
Pagas una prima mensual y usas la red concertada sin desembolsar nada más en consulta. Es la fórmula de coste previsible: sabes lo que vas a gastar en el año y no piensas en el bolsillo cada vez que pides cita. A cambio, la prima de partida es más alta que la de una póliza con copago equivalente.
Le encaja a quien usa el seguro con frecuencia: familias con niños pequeños, personas con seguimiento periódico de alguna especialidad, o quien contrata precisamente para dejar de esperar y va a exprimirlo. También a quien detesta la fricción de pagar por acto médico, que es un efecto real: hay gente que retrasa consultas por no soltar el copago, y en salud eso se paga en otra moneda.
Cuadro médico con copago
La prima mensual baja y, a cambio, aportas una cantidad fija cada vez que usas una prestación: tanto por consulta de especialista, tanto por prueba diagnóstica, tanto por urgencia. Los importes concretos y el catálogo de actos con copago figuran en las condiciones particulares y varían por producto y por año, así que exígelos por escrito antes de firmar en lugar de fiarte de una cifra oída.
Le encaja a quien va poco al médico y contrata por tranquilidad más que por uso: gente joven y sana, o quien ya resuelve la asistencia habitual por otra vía y quiere un respaldo. Hay un detalle que casi nadie mira: si la póliza con copago tiene tope anual de copagos, el riesgo está acotado; si no lo tiene, un año malo puede salir bastante más caro que la póliza sin copago. Pregúntalo expresamente y que te lo enseñen en el articulado.
Reembolso de gastos
Aquí no dependes de un cuadro médico: eliges el profesional o el centro que quieras, pagas la factura y la aseguradora te devuelve un porcentaje del gasto, con límites por acto y a menudo con un tope anual. Es la modalidad más cara y la más flexible. Se contrata cuando alguien quiere seguir con un especialista concreto que no está concertado, o cuando busca cobertura fuera de España.
Los dos números que hay que mirar en un reembolso son el porcentaje (cuánto te devuelven) y los límites (cuánto como máximo por acto y por año). Un porcentaje alto suena bien hasta que descubres que el baremo interno de la compañía valora esa intervención muy por debajo de lo que te ha facturado el cirujano, y el porcentaje se calcula sobre el baremo, no sobre tu factura. Es letra pequeña que conviene aclarar: pide ver el baremo o, al menos, ejemplos por escrito de cómo se liquida una intervención tipo.
Fórmula mixta
Combina cuadro médico para el día a día y reembolso para lo que decidas hacer fuera de la red. Es un buen compromiso para quien quiere la comodidad de la red concertada pero no renuncia a elegir en lo importante, típicamente una cirugía o un parto. Comprueba qué actos entran por cada vía y con qué trámite, porque la mezcla también mezcla los procedimientos.
Coberturas parciales: dental, hospitalización, accidentes
Además de las pólizas completas existen productos acotados. El seguro dental suele funcionar con un cuadro de clínicas y una lista de tratamientos incluidos (revisión, limpieza, algunas radiografías) más una tarifa cerrada y pactada para el resto; es barato, pero no es un seguro de salud. El seguro solo de hospitalización cubre ingreso y cirugía pero no la consulta de especialista ni las pruebas ambulatorias: sirve como red de seguridad frente a lo grave, no como sustituto de la asistencia diaria. Y las coberturas de accidentes o el subsidio por hospitalización son complementos indemnizatorios, no asistencia sanitaria.
| Modalidad | Cómo funciona | A quién le encaja | Qué revisar antes de firmar |
|---|---|---|---|
| Cuadro médico sin copago | Prima mensual y acceso a la red concertada sin pago por acto | Uso frecuente: familias, seguimiento periódico | Amplitud de la red en tu provincia y carencias por prestación |
| Cuadro médico con copago | Prima más baja más una aportación fija por consulta, prueba o urgencia | Uso esporádico, perfiles jóvenes y sanos | Tabla de copagos por acto y si existe tope anual |
| Reembolso | Eliges libremente al profesional, pagas y te devuelven un porcentaje | Quien quiere elegir médico fuera de la red o cobertura internacional | Porcentaje, baremo aplicado, límites por acto y tope anual |
| Mixta | Cuadro médico para lo cotidiano y reembolso para lo que decidas fuera | Quien quiere comodidad y libertad para lo importante | Qué actos entran por cada vía y cómo se solicitan |
| Solo hospitalización | Cubre ingreso y cirugía, no la asistencia ambulatoria | Quien resuelve el día a día por otra vía | Qué queda fuera exactamente y carencia quirúrgica |
| Dental | Red de clínicas con tratamientos incluidos y tarifa cerrada para el resto | Complemento de bajo coste | Lista de tratamientos incluidos frente a lista con precio pactado |
Cómo contratar un seguro médico de Asisa, paso a paso
El proceso de contratación de un seguro de salud está bastante estandarizado y no cambia de forma sustancial entre compañías. Lo describimos en el orden real en que ocurre, con lo que tienes que hacer tú en cada punto y lo que debes guardar.
1. Define tu perfil antes de pedir nada
Antes de llamar, ten claras cuatro cosas: quiénes van a ir en la póliza y con qué edades, en qué provincia vais a usarla, qué especialidades vais a necesitar de verdad y qué cuota mensual estás dispuesto a sostener durante años. Este último punto es el que más se descuida. Un seguro de salud no es una compra puntual, es un gasto recurrente que sube con la edad; contratar el producto más completo y darlo de baja a los dos años porque no lo aguantas es peor que haber contratado uno intermedio y mantenerlo, porque cuando vuelvas a entrar lo harás con más años y con las carencias otra vez a cero.
2. Pide presupuesto y compáralo con otras compañías
El presupuesto es gratuito y no te compromete. Pídelo por los canales oficiales de la aseguradora o a través de un mediador inscrito en el registro de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), que puedes consultar antes de darle tus datos. Exige que el presupuesto venga con el detalle de modalidad, coberturas incluidas, copagos si los hay, carencias y periodo de validez de la oferta. Un presupuesto sin fecha de validez no vale para comparar.
Compara al menos tres compañías con la misma modalidad. Enfrentar una póliza sin copago de una con una póliza con copago de otra no te dice nada útil. Y compara sobre el cuadro médico de tu provincia, no sobre las cifras nacionales del folleto.
3. El cuestionario de salud
Es el trámite que decide si te aceptan, a qué precio y con qué exclusiones. La compañía te presenta un cuestionario con preguntas sobre antecedentes, tratamientos, intervenciones, hábitos y a veces peso y talla. El artículo 10 de la Ley 50/1980, de Contrato de Seguro obliga al tomador a declarar, conforme a ese cuestionario, todas las circunstancias por él conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo.
De ese artículo salen dos consecuencias prácticas, y las dos importan mucho:
- Si la aseguradora no te somete cuestionario, quedas exonerado del deber de declarar. Que se les pase por alto no te perjudica a ti.
- Si contestas con reserva o inexactitud mediando dolo o culpa grave y después sobreviene el siniestro, la compañía puede quedar liberada del pago de la prestación. Ocultar un antecedente para que no te suban la prima es comprar un problema para el peor momento posible.
Contesta con calma, por escrito y guardando copia de lo que declaras y de la fecha. Si dudas de si algo es relevante, decláralo: lo que la ley penaliza es ocultar, no informar de más.
4. Aceptación, prima y forma de pago
Con el cuestionario en la mano, la aseguradora resuelve. Puede aceptar el riesgo en condiciones estándar, aceptarlo con un recargo de prima, aceptarlo excluyendo por escrito una patología concreta o rechazar la solicitud. Todo lo que se excluya tiene que constar en las condiciones particulares. Además, el artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro exige que las cláusulas limitativas de los derechos del asegurado se destaquen de modo especial y se acepten específicamente por escrito: si aparece una limitación relevante escondida en un párrafo corrido y sin tu firma, tienes argumento para discutirla más adelante.
La prima suele poder fraccionarse en pagos mensuales, trimestrales, semestrales o anuales. El fraccionamiento mensual es cómodo pero a veces lleva recargo; el anual suele salir algo mejor. Pregunta la diferencia real en euros antes de elegir, porque a veces son unas decenas al año y a veces bastante más.
5. Documentación precontractual: lo que tienes derecho a leer
Antes de quedar vinculado tienes derecho a recibir información sobre la entidad aseguradora y sobre el contrato, así como el documento de información normalizado del producto de seguro. Después, la póliza se compone de condiciones generales (el articulado común del producto), condiciones particulares (tus datos, tu prima, tus exclusiones, tus carencias) y, en su caso, condiciones especiales. Si el mediador te manda solo un PDF comercial de dos páginas con iconos bonitos, pide el articulado completo: eso es tu contrato, lo otro es publicidad.
6. Alta, tarjeta y primer uso
Una vez pagada la primera prima y emitida la póliza, recibirás tarjeta de asegurado (física o digital) y acceso al área privada o la app, que suele ser por donde se consulta el cuadro médico, se pide cita y se solicitan autorizaciones. Guarda el número de póliza a mano y, sobre todo, no des por hecho que puedes usarlo todo desde el día uno: aquí entran las carencias, que es el siguiente apartado y el que más disgustos evita.
| Paso | Qué haces tú | Qué debes conservar |
|---|---|---|
| Definir perfil | Edades, provincia, especialidades necesarias y cuota sostenible | Tu propia lista de requisitos |
| Presupuesto | Pedirlo a la compañía o a un mediador inscrito en la DGSFP | Oferta por escrito con fecha de validez |
| Cuadro médico | Verificar centros y especialistas en tu provincia y para ese producto | Capturas o listado fechado |
| Cuestionario de salud | Declarar con exactitud, sin omitir antecedentes | Copia firmada de lo declarado |
| Aceptación | Revisar recargos y exclusiones en condiciones particulares | Condiciones generales, particulares y especiales |
| Alta | Pagar la primera prima y activar la tarjeta | Recibo, número de póliza y tabla de carencias |
| Renovación | Anotar la fecha de vencimiento en el calendario | Comunicación anual de prima |
Carencias, preexistencias y exclusiones
En esta sección están muchos de los malentendidos del ramo. Si solo vas a leer una parte del artículo, que sea esta.
Qué es un periodo de carencia
La carencia es el tiempo que tiene que transcurrir desde la entrada en vigor de la póliza hasta que puedes usar una prestación concreta. Existe para evitar que alguien contrate el lunes con una intervención ya programada para el jueves, y sostiene el equilibrio del sistema. El patrón general del mercado es este: urgencias y accidentes suelen quedar cubiertos desde el primer día; la asistencia primaria y buena parte de las consultas de especialista se abren pronto; la hospitalización, la cirugía y las pruebas de alta tecnología llevan plazos intermedios; y el parto suele ser la carencia más larga.
Los plazos exactos son parte del producto y cambian entre compañías y entre modalidades de una misma compañía. No te fíes de una tabla genérica de internet, ni siquiera de la descripción cualitativa de este artículo: pide la tabla de carencias de tu póliza y guárdala. Es un documento de una página que te va a ahorrar discusiones durante años.
Cómo se eliminan o reducen las carencias
Hay tres vías habituales y merece la pena preguntar por las tres:
- Campañas comerciales. Muchas aseguradoras lanzan periodos en los que suprimen carencias para nuevas altas. Si te coincide, aprovéchalo, pero exige que la supresión conste por escrito en las condiciones particulares y no solo en el anuncio o en el correo del comercial.
- Pólizas de colectivo o de empresa. Al contratar a través de un colectivo, un colegio profesional, una asociación o una empresa, es frecuente que las carencias se reduzcan o desaparezcan.
- Continuidad desde otra aseguradora. Si vienes de otra compañía con una póliza equivalente en vigor y sin interrupción, muchas entidades reconocen la antigüedad acumulada. Tendrás que acreditarlo con el certificado de la aseguradora anterior. Pídelo antes de dar de baja la póliza vieja, no después.
Nunca des de baja tu póliza actual antes de tener la nueva emitida, aceptada y con las carencias por escrito. Un hueco de un solo día entre las dos puede costarte toda la antigüedad acumulada.
Preexistencias: lo que ya tienes
Una preexistencia es una enfermedad o condición que existía antes de contratar. Los seguros de salud las tratan a través del cuestionario: la compañía valora el riesgo y decide. Las salidas posibles ya las hemos visto —aceptar, recargar, excluir o rechazar— y una salida frecuente es la exclusión escrita de esa patología concreta y de sus consecuencias.
Esto tiene una implicación incómoda pero honesta: el seguro de salud privado se contrata bien cuando estás sano. Si buscas una póliza para resolver un problema que ya tienes diagnosticado, lo más probable es que ese problema quede fuera. Cualquiera que te diga lo contrario para cerrar la venta te está vendiendo humo, y el humo se descubre justo cuando pides la autorización.
Exclusiones habituales del ramo
Con matices entre compañías, en el mercado español es común que queden fuera de una póliza de asistencia sanitaria: la cirugía y los tratamientos con finalidad estética, los tratamientos experimentales o sin evidencia reconocida, la prestación farmacéutica ambulatoria, las prótesis salvo las expresamente pactadas, la reproducción asistida salvo cobertura contratada, el tratamiento del sobrepeso salvo indicación y condiciones específicas, las lesiones derivadas de práctica deportiva profesional o de riesgo, y la asistencia por hechos cubiertos por seguros obligatorios como el de circulación o el escolar. Es un listado orientativo del sector: el que manda es el artículo de exclusiones de tus condiciones generales, y ahí es donde tienes que ir a mirarlo.
Otro punto que sorprende a mucha gente: buena parte de las prestaciones de coste alto requieren autorización previa de la compañía. Resonancias, TAC, cirugías programadas, ingresos hospitalarios, rehabilitación o psicoterapia con número de sesiones limitado. No es una negativa encubierta, es el circuito normal, pero implica que no puedes ir por libre y pasar la factura después. Si te haces una prueba sin la autorización correspondiente, el rechazo del pago suele ser perfectamente legítimo.
Límites de sesiones: el detalle que nadie compara
Muchas coberturas de uso frecuente están limitadas por número de sesiones anuales: rehabilitación y fisioterapia, psicología, logopedia, podología o preparación al parto. Dos pólizas que sobre el papel «incluyen psicología» pueden diferir mucho si una da unas pocas sesiones al año y la otra bastantes más. Cuando compares, pide ese número por escrito para cada una de las prestaciones que sabes que vas a usar. Es de los pocos datos que permiten una comparación limpia entre compañías.
Cuánto cuesta y qué mueve la prima
En esta página no publicamos tarifas de Asisa para particulares: no hemos encontrado una tarifa pública suya con fuente y fecha. Lo único con documento de origen que recogemos en nuestro mapa de precios es una póliza colectiva de ASISA para un colegio profesional, que no vale como precio para un particular. El precio de un seguro de salud es individual y temporal: se calcula para tu perfil concreto y se recalcula cada año. Lo que sí podemos explicarte es qué variables mueven ese número, que es justo lo que te permite negociar y comparar con criterio en lugar de mirar una cifra suelta.

Los factores que determinan la prima
- Edad. Es el factor dominante. La prima sube con los años y suele hacerlo por tramos, con saltos visibles al cruzar determinadas edades.
- Provincia o código postal. El coste de la asistencia y la densidad de la red concertada varían mucho entre territorios, y la tarifa lo refleja.
- Modalidad. Sin copago cuesta más que con copago; el reembolso cuesta más que el cuadro médico.
- Coberturas añadidas. Dental completo, reembolso ampliado, cobertura en el extranjero, segunda opinión médica internacional o indemnización diaria por hospitalización suman.
- Número de asegurados. Las pólizas familiares suelen aplicar descuento por asegurado adicional; conviene comprobar si compensa frente a contratar pólizas individuales para casos concretos.
- Canal y colectivo. Colegios profesionales, asociaciones, convenios de empresa y colectivos de autónomos suelen acceder a condiciones distintas de las de la venta directa. Si perteneces a alguno, pregúntalo: es de las pocas palancas de precio que están en tu mano.
- Resultado del cuestionario. Un recargo por riesgo agravado cambia la ecuación por completo.
El impuesto: los seguros de salud están exentos del IPS
Un detalle poco conocido y que juega a tu favor: las operaciones de seguro de asistencia sanitaria y enfermedad están exentas del Impuesto sobre las Primas de Seguros. La prima que te cotizan no lleva ese impuesto encima, a diferencia de lo que ocurre con un seguro de hogar o de coche. Cuando compares ofertas, todas parten del mismo trato fiscal en ese punto, así que las diferencias que veas son de producto, no de impuestos.
La deducción en el IRPF: autónomos y empresas
Aquí sí hay cifras concretas, y son legales y verificables, no comerciales:
- Autónomo en estimación directa. Puede deducir como gasto de la actividad las primas de seguro de enfermedad satisfechas por él mismo, su cónyuge e hijos menores de veinticinco años que convivan con él, con el límite de 500 € anuales por cada una de esas personas, o 1.500 € cuando la persona tenga discapacidad.
- Seguro pagado por la empresa. La prima de seguro de enfermedad que la empresa satisface a favor del trabajador, su cónyuge y descendientes no tributa como retribución en especie hasta esos mismos límites de 500 € por persona y año, o 1.500 € en caso de discapacidad. El exceso sobre esos importes sí tributa.
Para un asalariado que contrata la póliza por su cuenta y a título particular no existe una deducción estatal general en el IRPF. Algunas comunidades autónomas han tenido en distintos ejercicios deducciones propias vinculadas a gastos sanitarios; comprueba el manual de renta del ejercicio y de tu comunidad antes de darlo por hecho, porque cambian de un año a otro.
Copago: cuándo sale a cuenta
La regla mental es sencilla y la puedes hacer en una servilleta. Estima cuántas consultas y pruebas vais a usar en un año entre todos los asegurados. Multiplica esa cifra por el copago medio de la póliza y súmalo a la prima anual con copago. Compara ese total con la prima anual sin copago. Si el resultado con copago sigue siendo menor con margen, la póliza con copago te compensa; si andan parejos, elige la de coste previsible, porque el año que te salgas de la media lo vas a agradecer.
Y ten en cuenta el efecto de comportamiento: el copago desincentiva el uso. Eso está bien para evitar consultas innecesarias y mal cuando alguien deja pasar un síntoma por no gastar. Si en la póliza hay niños o personas mayores, piénsalo dos veces antes de ahorrar unos euros al mes.
💡 Consejo rápido: los precios cambian mucho según tu edad y tu provincia, y ninguna web independiente puede darte el tuyo. En nuestra página de qué comparar tienes los puntos que revisar; pide después el presupuesto a la aseguradora o a un mediador y contrástalos.
Qué comparar y dónde pedir presupuesto →El cuadro médico: cómo comprobarlo antes de firmar
El cuadro médico es el activo real de una póliza de asistencia sanitaria. Una compañía con red amplia en una gran ciudad puede tener una red modesta en tu comarca, y también al revés. Comprobarlo antes de firmar cuesta veinte minutos y evita un arrepentimiento frecuente: descubrir en enero que el pediatra que buscabas está a cuarenta kilómetros.
Cómo se comprueba bien
- Entra en el buscador oficial de cuadro médico de la aseguradora, no en un listado de terceros. En el caso de Asisa, en su web corporativa.
- Filtra por tu provincia y tu localidad. Si vas a usarlo también donde trabajas o donde pasas los veranos, repite el filtro allí.
- Filtra por el producto concreto que vas a contratar. Este paso se lo salta casi todo el mundo: la red no siempre es idéntica para todas las modalidades de una misma compañía.
- Busca las especialidades que de verdad vas a usar: pediatría si hay niños, ginecología, traumatología, oftalmología, dermatología, psicología. No la lista entera, solo las tuyas.
- Comprueba los hospitales, no solo las consultas. Un cuadro con muchos especialistas pero sin un hospital concertado cerca es un cuadro cojo para lo grave, que es justo para lo que contratas.
- Llama a uno o dos centros y pregunta si siguen concertados con esa compañía y con esa póliza, y qué demora media tienen para dar cita. Los conciertos se renuevan periódicamente y las webs tardan en reflejar las bajas.
- Guarda captura fechada de lo que has consultado. Si mañana cambia la red, al menos sabrás qué te enseñaron cuando contrataste.
Un cuadro médico se juzga por lo que tiene a menos de treinta minutos de tu casa y en las cuatro especialidades que vas a usar, no por el número total de profesionales que anuncia el folleto.
Qué pasa si tu médico se va de la red
Puede ocurrir, y no constituye un incumplimiento del contrato: la aseguradora se obliga a prestar asistencia a través de una red, no a mantener a un profesional determinado. Si el especialista que te importaba causa baja en el cuadro, tus opciones son cambiar a otro de la red, pagar por privado y solicitar reembolso si tu póliza lo contempla, o valorar el cambio de compañía en la siguiente renovación. Por eso quien tiene un vínculo fuerte con un especialista concreto suele terminar en modalidad de reembolso o mixta, aunque pague más.
Cómo comparar Asisa con otras aseguradoras
Un error frecuente al comparar seguros de salud es mirar solo la prima. La prima es el último criterio, no el primero. Esta es la secuencia que te recomendamos, y sirve igual para Asisa que para cualquier competidor.
| Orden | Criterio | Pregunta concreta que debes hacer |
|---|---|---|
| 1 | Cuadro médico local | ¿Qué especialistas y qué hospital tengo a menos de 30 minutos con este producto? |
| 2 | Carencias | ¿Me dan la tabla por escrito? ¿Me reconocen la antigüedad de mi póliza anterior? |
| 3 | Exclusiones y preexistencias | ¿Qué queda excluido en mis condiciones particulares tras el cuestionario? |
| 4 | Copagos | ¿Cuál es la tabla de copagos por acto y existe tope anual? |
| 5 | Autorizaciones previas | ¿Qué prestaciones las requieren y en cuánto tiempo se resuelven? |
| 6 | Límites de sesiones | ¿Cuántas sesiones al año de rehabilitación, psicología o logopedia entran? |
| 7 | Servicios digitales | ¿Hay videoconsulta, cita online y chat médico incluidos o se pagan aparte? |
| 8 | Prima y su evolución | ¿Cuánto ha subido este producto en las últimas renovaciones para mi tramo de edad? |
La pregunta número ocho es la que menos se hace y la que puede mover más dinero a cinco años vista. Una póliza barata que sube con fuerza cada renovación termina costando más que otra que entra algo por encima y se comporta de forma estable. No siempre te van a dar el dato, pero pedirlo cambia la conversación y te dice bastante sobre la transparencia de quien te atiende.
Si quieres ampliar la parte metodológica, tenemos una guía dedicada a comparar seguros médicos con el detalle de cada criterio.
Casos particulares que cambian la comparación
Funcionarios de mutualidades. Si estás adscrito a MUFACE, MUGEJU o ISFAS, tu vía no es contratar una póliza de particular: eliges entidad sanitaria dentro del procedimiento y los plazos que fija tu mutualidad. Consulta en la propia mutualidad qué entidades están disponibles en tu provincia y cuándo se abre el periodo ordinario de cambio, porque fuera de ese plazo las opciones se reducen mucho.
Trámites de extranjería. Para determinados visados y autorizaciones de residencia se exige un seguro de salud con características concretas: cobertura completa en España, sin copagos, sin carencias y con entidad autorizada a operar en el país. No todas las pólizas comerciales cumplen esos requisitos aunque se parezcan mucho. Pide a la aseguradora un certificado escrito que acredite las condiciones exigidas y contrasta su texto con lo que publique el consulado u oficina que tramita tu expediente antes de pagar nada.
Embarazo y parto. Suele ser la cobertura con la carencia más larga. Si hay planes de embarazo a corto plazo, contratar «para el parto» rara vez sale bien: haz los números de la carencia contra tu calendario antes de firmar. Y pregunta expresamente qué incluye la cobertura de parto —seguimiento, pruebas, hospitalización, neonatología, cesárea— y qué hospitales de la red lo atienden, porque no siempre son todos.
Mayores de 60-65 años. Muchos productos tienen edad máxima de contratación y tarifas notablemente más altas a partir de cierto tramo. Si estás cerca del límite, contratar antes de cruzarlo y mantener la póliza suele ser mejor idea que esperar. Comprueba también si el producto garantiza la renovación una vez estás dentro, porque esa garantía es lo que da valor real a la antigüedad.
Autónomos. Además de la deducción del IRPF ya vista, merece la pena mirar los acuerdos de colectivo que ofrecen asociaciones de trabajadores por cuenta propia y colegios profesionales. Suelen mejorar condiciones de carencia y, en ocasiones, la tarifa. Compara siempre el colectivo con la oferta directa: no siempre gana el colectivo.
Renovación, subidas de prima y baja
La póliza es anual y se prorroga sola
Los seguros de salud se contratan por periodos anuales con prórroga tácita. El artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro regula cómo se corta esa prórroga: cualquiera de las partes puede oponerse notificándolo por escrito a la otra, con un preaviso mínimo de un mes antes de la conclusión del periodo en curso cuando quien se opone es el tomador, y de dos meses cuando es la aseguradora. Apunta la fecha de vencimiento de tu póliza en el calendario el mismo día que la contratas: es el único momento del año en el que puedes moverte sin coste.
Por qué sube la prima cada año
Sube por tres motivos que se acumulan: cumples años y pasas de tramo, el coste de la asistencia sanitaria crece por encima del IPC general (tecnología, salarios sanitarios, más pruebas por paciente) y, en algunos productos, la siniestralidad de la cartera se traslada a la tarifa. La subida se comunica antes del vencimiento; si te parece excesiva tienes tres cartas que jugar: negociar con la compañía, pedir un cambio a una modalidad más contenida dentro de la misma aseguradora (pasar a copago, por ejemplo, o soltar coberturas accesorias que no usas) o irte, sabiendo que en la nueva compañía vuelves a pasar cuestionario y, salvo reconocimiento de antigüedad, carencias.
Impago de la prima
El artículo 15 de la Ley de Contrato de Seguro distingue dos situaciones. Si no se paga la primera prima por culpa del tomador, la aseguradora puede resolver el contrato o exigir el pago en vía ejecutiva, y no responde del siniestro salvo pacto en contrario. Si lo que queda impagada es una prima sucesiva, la cobertura queda suspendida un mes después del día de su vencimiento, y si la compañía no reclama el pago en los seis meses siguientes el contrato se extingue. Un recibo devuelto por un cambio de cuenta bancaria olvidado es una de las formas más tontas de quedarse sin cobertura: revisa la domiciliación siempre que cambies de banco.
Derecho de desistimiento si contrataste a distancia
Cuando la contratación se hace por internet o por teléfono, sin presencia física simultánea de las partes, se aplica la normativa española de comercialización a distancia de servicios financieros, que reconoce al consumidor un plazo de catorce días naturales para desistir del contrato sin indicar motivo y sin penalización (el plazo se amplía a treinta días en los seguros de vida). La aseguradora puede exigirte el pago proporcional del servicio efectivamente prestado hasta el momento del desistimiento. Ejerce el derecho por un medio que deje constancia y guarda el acuse de recibo.
Cómo darse de baja sin dejarse nada
- Localiza la fecha de vencimiento en tus condiciones particulares.
- Envía la comunicación con al menos un mes de antelación, por un medio con acuse de recibo: burofax, correo certificado o el canal formal que la compañía admita por escrito.
- Pide certificado de antigüedad y de coberturas antes de cerrar: te lo va a pedir la aseguradora siguiente para reconocerte carencias.
- Comprueba que no queda ninguna autorización o tratamiento en curso que vaya a quedarse a medias con la baja.
- Confirma por escrito que la baja se ha registrado y cancela la domiciliación solo después de esa confirmación, nunca antes: devolver recibos no es una forma válida de darse de baja y genera reclamaciones de deuda y anotaciones en ficheros de morosos.
Si algo va mal: reclamaciones y garantías del asegurado
Un seguro de salud es un contrato y, como en todo contrato, puede haber desacuerdos: una prestación denegada, una autorización que no llega, una factura de reembolso liquidada muy por debajo de lo esperado, una subida de prima que consideras improcedente. El circuito de reclamación en España está reglado y es gratuito en sus primeras fases.
- Pide la negativa por escrito. Exige que te indiquen la cláusula concreta de las condiciones generales o particulares en la que se apoyan. Una denegación sin base documental es mucho más difícil de sostener para la compañía y mucho más fácil de rebatir para ti.
- Reclama ante el servicio de atención al cliente o el defensor del asegurado de la propia entidad. Es un trámite previo obligatorio y la entidad debe resolver en el plazo que marca la normativa aplicable.
- Acude al Servicio de Reclamaciones de la DGSFP si no te contestan o la respuesta no te convence. Sus informes no son vinculantes, pero pesan y bastantes entidades rectifican antes de llegar a ese punto.
- Vía judicial. Queda abierta en todo caso. Conviene valorar cuantía y coste antes de dar el paso y contar con asesoramiento profesional.
Dos apoyos legales que sirven en muchas discusiones: el ya citado artículo 3 LCS sobre cláusulas limitativas, que exige que estén destacadas y específicamente aceptadas por escrito, y el principio de interpretación de las cláusulas oscuras en contra de quien las redactó. Si el articulado es ambiguo, la ambigüedad no debería jugar en tu contra.
Comprueba también, antes de contratar y sin coste, que la entidad está inscrita en el registro administrativo de entidades aseguradoras de la DGSFP y que el mediador con el que hablas figura en el registro de distribuidores de seguros. Son consultas públicas y de dos minutos, y descartan de un plumazo a quien no debería estar vendiéndote nada.
Errores frecuentes al contratar
Estos son errores de proceso frecuentes. Ninguno tiene que ver con la compañía elegida, y por eso se pueden evitar.

- Comparar solo la prima. Dos pólizas al mismo precio pueden tener redes, carencias y límites incomparables.
- No mirar el cuadro médico de tu provincia. El número nacional de profesionales no te sirve de nada si en tu ciudad hay tres.
- Contestar el cuestionario de salud a la ligera. Es el documento que decide si te pagan el día que lo necesites.
- Dar de baja la póliza anterior antes de tener la nueva emitida. Pierdes antigüedad y te comes carencias nuevas.
- Contratar «para» algo inminente. Un parto, una intervención ya indicada o una patología diagnosticada casi nunca entran.
- Ignorar las autorizaciones previas. Hacerse la prueba y pasar la factura después es la vía rápida a un rechazo legítimo.
- No leer el apartado de exclusiones. Son dos páginas, y son las dos páginas que importan.
- Elegir el fraccionamiento mensual sin preguntar el recargo. A veces la diferencia anual es apreciable.
- No preguntar por el tope anual de copagos. Sin tope, un año con muchas pruebas se dispara.
- Olvidar la fecha de vencimiento. Sin preaviso de un mes, te comes otro año completo.
- Dejar de pagar como forma de baja. Genera deuda y reclamación, no cancelación.
Y uno más, transversal: fiarse de cifras sin fuente ni fecha. En seguros de salud, el precio y las coberturas se revisan cada año y varían por provincia, así que una prima publicada solo te orienta si dice de dónde sale, para qué edad y producto y en qué fecha; la tuya te la da el presupuesto con tus datos.
Preguntas frecuentes sobre contratar un seguro médico de Asisa
¿Cuánto cuesta un seguro médico de Asisa?
No hay un precio único. La prima se calcula con tu edad, tu provincia, la modalidad elegida y las coberturas que añadas, y se revisa cada año. Cualquier cifra que veas publicada fuera de la propia aseguradora es orientativa: pide presupuesto a Asisa o a un mediador inscrito en la DGSFP y compáralo con el de otras compañías antes de decidir.
¿Qué modalidades de seguro de salud existen y cuál me conviene?
Las modalidades habituales del mercado español son cuadro médico sin copago, cuadro médico con copago, reembolso de gastos, mixta (cuadro médico más reembolso) y coberturas sueltas como dental o solo hospitalización. Si vas poco al médico, el copago suele salir más barato; si vas mucho, la modalidad sin copago da un coste previsible; si quieres elegir cualquier médico fuera de la red, necesitas reembolso.
¿Qué es el periodo de carencia y cuánto dura?
La carencia es el tiempo que debe transcurrir desde el alta de la póliza hasta que puedes usar determinadas prestaciones. La urgencia y el accidente suelen quedar cubiertos desde el primer día, mientras que hospitalización, cirugía, pruebas de alta tecnología o parto llevan plazos más largos. Los plazos exactos figuran en las condiciones generales y particulares de cada póliza: léelos antes de firmar.
¿Tengo que rellenar un cuestionario de salud para contratar?
Sí. El artículo 10 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro obliga al tomador a declarar, según el cuestionario que le presente la aseguradora, las circunstancias conocidas que puedan influir en la valoración del riesgo. Contesta con exactitud: ocultar antecedentes con dolo o culpa grave puede dejar a la compañía liberada del pago de la prestación.
¿Cubre el seguro las enfermedades que ya tengo?
Depende de lo que resuelva la aseguradora tras el cuestionario de salud. Puede aceptar el riesgo tal cual, aceptarlo con un recargo de prima, excluir por escrito una patología concreta o rechazar la solicitud. Lo que quede excluido debe constar en las condiciones particulares, así que revisa ese apartado en cuanto recibas la póliza.
¿Puedo darme de baja del seguro médico cuando quiera?
La póliza de salud es anual y se prorroga de forma tácita. El artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro permite oponerse a la prórroga con un preaviso mínimo de un mes antes del vencimiento cuando quien se opone es el tomador. Si contrataste a distancia, además dispones de catorce días naturales de desistimiento desde la celebración del contrato.
¿Es deducible el seguro médico en la declaración de la renta?
Un autónomo en estimación directa puede deducir como gasto las primas de seguro de enfermedad suyas, de su cónyuge e hijos menores de veinticinco años que convivan con él, con el límite de 500 € por persona al año, o 1.500 € si hay discapacidad. Cuando es la empresa quien paga la póliza, opera la exención de retribución en especie con los mismos límites.
¿El seguro privado me da de baja de la Seguridad Social?
No. Un seguro de salud privado es complementario y no afecta a tu derecho a la asistencia sanitaria pública ni a tus cotizaciones. Sigues manteniendo tu tarjeta sanitaria y puedes usar los dos sistemas.
¿Cómo compruebo si mi médico o mi hospital están en el cuadro médico?
Consulta el buscador de cuadro médico de la propia aseguradora filtrando por tu provincia, la especialidad y la modalidad concreta que vas a contratar, porque la red puede variar entre productos. Confirma también con el centro que sigue concertado y con qué póliza, ya que los acuerdos se renuevan periódicamente.
¿Sirve un seguro de Asisa para el visado o la tarjeta de residencia?
Depende de los requisitos que exija el consulado u oficina de extranjería que tramite tu expediente, que normalmente piden cobertura completa en España, sin copagos ni carencias y con una entidad autorizada a operar en el país. Antes de contratar, pide por escrito a la aseguradora un certificado que acredite esas condiciones.
¿Qué hago si la aseguradora me rechaza una prestación?
Pide la negativa por escrito con la cláusula concreta en que se apoya, presenta reclamación ante el servicio de atención al cliente o el defensor del asegurado de la compañía y, si la respuesta no llega o no te satisface, acude al Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. La vía judicial queda abierta en todo caso.
Soy funcionario de MUFACE, MUGEJU o ISFAS: ¿contrato igual?
No. Los mutualistas no contratan una póliza de particular, sino que eligen entidad sanitaria dentro del procedimiento y los plazos que fija su mutualidad. Consulta en la propia mutualidad qué entidades están disponibles en tu provincia y cuándo se abre el periodo de cambio.
Conclusión: cómo decidir sin arrepentirte
Contratar un seguro médico de Asisa, o de cualquier otra aseguradora de salud, se reduce a cuatro decisiones bien tomadas: la modalidad que encaja con tu uso real, un cuadro médico que funcione donde vives, un cuestionario de salud contestado con honestidad y una lectura pausada de las carencias y las exclusiones. El precio importa, pero es la consecuencia de las tres primeras decisiones, no el punto de partida.
Nuestro consejo práctico: pide tres presupuestos con la misma modalidad, comprueba el cuadro médico de tu provincia en cada uno, exige la tabla de carencias por escrito y decide con esos tres papeles delante. Si tu situación es compleja —patologías previas, edad avanzada, embarazo, trámite de extranjería— habla con un mediador inscrito en la DGSFP antes de firmar nada: es asesoramiento profesional, y es una actividad regulada.
Aviso: este artículo tiene finalidad informativa y no constituye asesoramiento médico ni de contratación de seguros. Las condiciones, coberturas, carencias y precios de cualquier póliza son los que figuren en la documentación contractual que te entregue la aseguradora. Ante cualquier problema de salud, consulta a un profesional sanitario.
