Rangos de precio orientativos por edad y modalidad
En España el precio de un seguro de salud depende sobre todo de tres cosas: la edad del asegurado, la modalidad de la póliza (con copagos, sin copagos o de reembolso) y las coberturas añadidas (dental, hospitalización, cobertura en el extranjero…). Con esas variables, los rangos habituales del mercado en 2026 para un asegurado individual se mueven así:
| Perfil | Con copagos | Sin copagos |
|---|---|---|
| Menores de 18 años | 20 – 35 €/mes | 35 – 60 €/mes |
| Adulto 18 – 44 años | 25 – 45 €/mes | 45 – 70 €/mes |
| Adulto 45 – 54 años | 35 – 55 €/mes | 55 – 85 €/mes |
| A partir de 55 años | 50 – 95 €/mes | 80 – 150 €/mes |
Importante: son rangos orientativos del conjunto del mercado, no precios de ninguna aseguradora concreta. Dentro de cada franja hay diferencias notables entre compañías, provincias y promociones, y las pólizas de reembolso (las que te dejan ir a cualquier médico y te devuelven un porcentaje del gasto) pueden superar con claridad el límite alto de cada franja. La única forma fiable de saber tu precio es pedir 2 o 3 cotizaciones reales y compararlas con las mismas coberturas.
Si aseguras a varias personas (pareja, hijos), la mayoría de compañías aplica descuentos por número de asegurados, así que el precio por persona baja algo respecto a la tabla. Tienes el detalle en nuestra guía sobre cómo elegir un seguro de salud familiar.
¿Quieres saber tu precio real y no una estimación?
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Esta calculadora usa los rangos orientativos de la tabla anterior para darte una horquilla mensual estimada según la edad del asegurado de más edad, el número de personas y si eliges copago o no. No es una oferta ni un precio de ninguna compañía: es un punto de partida para que sepas si los presupuestos que recibas están dentro de mercado.
Qué encarece la prima (y cuánto)
Entender qué mueve el precio te da poder de negociación y evita sorpresas en las renovaciones. Los factores con más peso son estos:
1. La edad
Es el factor número uno. La prima refleja el gasto sanitario esperado, y este crece con la edad: entre un adulto de 30 años y uno de 60, la diferencia de prima puede ser de más del doble en la misma póliza. Además, la prima no se congela al contratar: se actualiza en cada renovación según tu edad y la siniestralidad. Pregunta siempre cómo evoluciona el precio con los años, no solo cuánto cuesta hoy.
2. La modalidad: cuadro médico, copagos o reembolso
De más barato a más caro: cuadro médico con copagos, cuadro médico sin copagos y reembolso de gastos. El reembolso te permite acudir a cualquier profesional (también fuera del cuadro) y la aseguradora te devuelve un porcentaje, normalmente entre el 80 y el 90 % con límites; esa libertad se paga y puede duplicar la prima de un cuadro médico básico.
3. Las coberturas añadidas
Hospitalización, dental ampliado, cobertura de viaje, psicología con más sesiones… Cada módulo suma. Un seguro solo de asistencia primaria y especialistas (sin hospitalización) es notablemente más barato, y puede ser suficiente si lo que buscas es rapidez de acceso a consultas y pruebas mientras usas la sanidad pública para lo grave.
4. Provincia y sexo
Los precios varían por provincia (costes sanitarios y red concertada distintos). En algunas franjas de edad también hay diferencias por sexo asociadas, por ejemplo, a la cobertura de embarazo y parto.
5. Estado de salud previo
El cuestionario de salud es determinante: las enfermedades previas pueden suponer sobreprima, exclusión de esa patología o directamente el rechazo de la solicitud. Nunca ocultes información, porque puede invalidar la cobertura. Tenemos una guía específica sobre contratar un seguro de salud con preexistencias.
Copagos: la letra pequeña que cambia el precio real
El copago es una cantidad fija que pagas cada vez que usas un servicio: por ejemplo, unos pocos euros por una consulta de especialista y cantidades mayores por pruebas de imagen o urgencias. Los importes típicos del mercado van de 3 a 20 € por acto según el tipo de servicio y la póliza, y algunas pólizas los limitan a partir de cierto número de actos al año.
El efecto práctico: la prima de un seguro con copagos es más baja, pero tu gasto anual real depende del uso. Una persona que va al médico dos veces al año paga muy poco en copagos y sale ganando; una familia que suma 30 o 40 actos anuales puede acabar pagando más que con una prima sin copagos. Antes de decidir, haz números con nuestra guía y calculadora de seguro con copago o sin copago.
Trucos honestos para pagar menos
Hay maneras legítimas de reducir la factura sin comprar una póliza peor de lo que necesitas:
- Elige modalidad según tu uso real, no por miedo. Si históricamente vas poco al médico, un buen cuadro médico con copagos te ahorra bastante al año frente al sin copagos.
- Pide 2-3 cotizaciones con las mismas coberturas. Es el consejo menos glamuroso y el que más dinero ahorra: las diferencias entre compañías para un mismo perfil pueden ser de cientos de euros al año.
- Valora prescindir de la hospitalización si ya la tienes cubierta. Las pólizas de asistencia ambulatoria (consultas + pruebas) son mucho más baratas y combinan bien con la sanidad pública para ingresos y cirugía. Es una decisión personal: piensa qué te quita el sueño.
- Pago anual en lugar de mensual. Varias aseguradoras aplican un pequeño descuento por fraccionamiento anual.
- Agrupa a la familia en una póliza. Los descuentos por número de asegurados y las promociones por alta conjunta suelen abaratar el precio por persona.
- Si eres autónomo, aprovecha la deducción fiscal. En estimación directa la prima es deducible con límites (orientativamente 500 € por persona y año). Lo explicamos en la guía del seguro de salud para autónomos; confirma siempre tu caso con la AEAT o tu asesor.
- Pregunta por el precio de renovación. Una promoción agresiva el primer año puede esconder subidas fuertes el segundo. Pide referencias del precio sin promoción antes de firmar.
Lo que no te recomendamos: contratar la póliza más barata sin mirar carencias ni exclusiones. Un seguro que no cubre lo que necesitas no es barato, es dinero tirado. Revisa siempre los periodos de carencia antes de firmar, sobre todo si prevés hospitalización, parto o pruebas complejas: los rangos habituales del mercado van de 3 a 10 meses según el servicio, y cada póliza define los suyos.
Errores que te hacen pagar de más
- Comparar primas de pólizas distintas como si fueran iguales. Un 25 €/mes con copagos altos y sin hospitalización no es comparable con un 60 €/mes completo. Iguala coberturas antes de comparar.
- Ignorar los copagos al hacer números. El precio real es prima + uso. Estímalo con tu historial del último año.
- Contratar coberturas que no vas a usar (reembolso internacional, dental premium…) «por si acaso», sin haberlo pensado.
- No revisar la póliza cada 1-2 años. El mercado se mueve; si tu prima ha subido mucho, cotizar de nuevo puede ahorrarte dinero. Ojo: al cambiar de compañía empiezan carencias nuevas (algunas aseguradoras las eximen si vienes de otro seguro; pídelo por escrito).
- Esperar a tener un problema de salud para contratar. Las preexistencias pueden quedar excluidas y, a más edad, más prima y menos compañías disponibles, como contamos en la guía de seguros de salud para mayores de 60.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario ni el asesoramiento de un mediador de seguros.
Ya sabes qué rangos son razonables. Ahora pon tu caso encima de la mesa.
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