Cuánto cuesta: primas publicadas a partir de los 65
No inventamos horquillas: estas son primas mensuales por persona que se publican en abierto, recogidas con su fuente en nuestro mapa de precios del seguro de salud. Las medias de un mediador reflejan su cartera y las tarifas pueden incluir promociones: úsalas como orden de magnitud, no como oferta.
| Referencia | 65 años | 70 años | Fuente |
|---|---|---|---|
| Media de mercado, cuadro médico sin copagos | 164,00 € | 216,17 € | Correduría polizamedica.es (2-9-2026) |
| Media de mercado, cuadro médico completo con copagos | 115,17 € | 139,66 € | Correduría polizamedica.es (2-9-2026) |
| DKV Integral Élite (límite de contratación: 75 años) | 169,35 € | 205,11 € | Tarifa publicada por un mediador |
| Caser Salud +60 | 47,07 € | 58,09 € (de 70 a 85 años) | Tarifa publicada por un mediador |
| ASISA, póliza colectiva de un colegio profesional (COLVEMA) | 124,24 € | 124,24 € | Documento de la aseguradora (colectivo) |
La diferencia entre filas es enorme porque comparan productos muy distintos: una póliza sénior de cobertura reducida no cubre lo mismo que un cuadro médico completo sin copagos, y una póliza colectiva solo está al alcance de los miembros del colectivo. La media de mercado sin copagos a los 75 años era de 250,75 €. La prima real depende de la edad exacta, la provincia, la cobertura y la política de cada compañía: la única cifra que vale es la de tus 2-3 cotizaciones, comparando coberturas antes que precio. El contexto general de precios por edades lo tienes en la guía de cuánto cuesta un seguro de salud en 2026.
Cada caso es distinto: pide cotizaciones con tu edad real y compara coberturas concretas.
Compara seguros de salud sin compromisoPide 2-3 cotizaciones con las mismas coberturas: es la única forma de comparar de verdad.
Por qué el precio se dispara con la edad
No es un castigo ni una arbitrariedad: es estadística actuarial. La prima de un seguro de salud refleja el coste sanitario esperado del asegurado, y ese coste crece con la edad de forma pronunciada: más frecuencia de consultas, más pruebas diagnósticas, más probabilidad de hospitalización y cirugía, y más enfermedades crónicas que requieren seguimiento continuado. La aseguradora agrupa a los asegurados por tramos de edad y ajusta la prima de cada tramo a ese coste esperado.
De ahí se derivan tres consecuencias prácticas que conviene interiorizar:
- La prima seguirá subiendo cada año, por dos vías: la actualización general de tarifas y los saltos de tramo de edad. Un precio atractivo a los 64 no dice nada del precio a los 70. Pregunta siempre cómo evolucionan las primas por tramo antes de firmar.
- Entrar antes es más barato y más fácil: quien contrata a los 55-60 y mantiene la póliza llega a los 70 como cliente con renovación, no como solicitante al que pueden rechazar.
- Comparar solo la prima del primer año es un error especialmente grave en este segmento: hay que comparar prima + copagos + exclusiones + política de renovación.
Límites de edad de contratación (y la letra de la renovación)
Es la particularidad más dura de este segmento y hay que contarla sin adornos: muchas aseguradoras aplican una edad máxima de contratación para nuevos clientes. Cada compañía decide el suyo: en las tarifas recogidas en nuestro mapa de precios, por ejemplo, DKV Integral Élite figura con un límite de contratación de 75 años, mientras que Caser Salud +60 publica primas hasta los 85 y hay productos sénior con prima fija hasta esa edad para coberturas reducidas. Los límites cambian: compruébalo en cada cotización.
La otra cara de la moneda es la renovación: el límite de edad de contratación se refiere a la entrada, no a la permanencia, pero ninguna norma general garantiza que te renueven: la garantía real está en el condicionado de tu póliza (más abajo explicamos qué dice el artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro). Antes de firmar —y si ya tienes póliza, hoy mismo— busca la cláusula de duración y renovación y comprueba dos cosas: si la compañía renuncia a oponerse a la prórroga por razón de edad y qué causas de no renovación contempla.
Consecuencias prácticas de todo esto:
- Si tienes 60-64 años y lo estás valorando, no lo dejes para «cuando me jubile»: cada año que pasa hay menos oferta disponible y más riesgo de que un problema de salud nuevo se convierta en preexistencia excluida.
- Si ya tienes seguro, piénsatelo dos veces antes de cambiar de compañía pasados los 65: al cambiar eres un cliente nuevo, con cuestionario de salud nuevo, carencias nuevas (salvo que te las eliminen por escrito) y sujeto al límite de edad de la nueva aseguradora. A veces compensa negociar con la actual antes que saltar.
- Si te han rechazado en una compañía, no es el final: los criterios de aceptación varían mucho; otra aseguradora puede aceptarte, quizá con exclusiones. Compara varias antes de rendirte… o de pagar cualquier cosa.
Qué mirar en la póliza si decides contratar
Si tras ver los números sigues interesado, estas son las cinco letras pequeñas que más daño hacen en este tramo de edad:
1. Copagos: el precio oculto del que más usa
Algunas pólizas para mayores llevan copagos más altos o escalonados, porque el uso esperado es mayor. Y aquí la aritmética es traicionera: una persona con seguimiento de varias especialidades puede acumular decenas de actos al año, y con copagos de varios euros por acto la «póliza barata» deja de serlo. Pide la tabla de copagos completa (consulta, especialista, pruebas, urgencias) y calcula tu año típico. Para decidir con números tienes nuestra guía-calculadora de copago sí o copago no.
2. Preexistencias: qué quedará fuera
A los 65 años, muchas personas tienen algo que declarar en el cuestionario de salud: hipertensión, artrosis, alguna cirugía… La aseguradora puede aceptarte excluyendo esas condiciones, y esa exclusión suele ser lo decisivo: un seguro que no cubre justo lo que tienes pierde buena parte de su sentido. Lee el apartado de exclusiones de tu oferta con lupa, pide que consten por escrito y, sobre todo, declara con veracidad: una omisión puede costarte la cobertura entera. El mecanismo completo está explicado en la guía del seguro de salud con preexistencias.
3. Carencias: los primeros meses no está todo cubierto
Como en cualquier edad, hay periodos de carencia: cada póliza fija los suyos para hospitalización, cirugía o pruebas complejas. Si vienes de otro seguro sin interrupción, algunas compañías eliminan carencias: pídelo por escrito. Los detalles, en la guía de periodos de carencia.
4. ¿Dental incluido o aparte?
La salud dental es uno de los gastos sanitarios más relevantes a partir de los 65 (la cartera pública de salud bucodental para adultos es limitada: Real Decreto 1030/2006, anexo II) y las pólizas médicas suelen incluir solo un dental básico: revisiones, limpiezas y poco más; prótesis e implantes van aparte o con simples «precios preferentes». Comprueba qué incluye exactamente y valora si te compensa más un seguro dental específico frente a ampliar la póliza médica.
5. Cuadro médico o reembolso
Las pólizas de cuadro médico (usas los profesionales concertados) son más baratas; las de reembolso (eliges cualquier médico y te devuelven un porcentaje) son más caras pero dan más libertad, algo que valoran quienes llevan años con especialistas de confianza. En este tramo de edad la diferencia de prima entre ambas fórmulas se agranda (en las medias de polizamedica.es, 359,71 €/mes de reembolso frente a 164 € de cuadro médico sin copagos a los 65 años, y 135,97 € frente a 66,01 € a los 30): haz números con calma. Te ayudamos a decidir en la guía cuadro médico o reembolso.
Alternativas honestas si el precio no compensa
Si las cotizaciones que recibes te parecen caras, probablemente lo sean para tu caso, y estas son las alternativas reales:
La sanidad pública como sistema principal
Hay que decirlo sin rodeos: la sanidad pública española cubre este tramo de edad: atención primaria con seguimiento de crónicos, especialistas, hospitalización, urgencias y medicación con aportación limitada para pensionistas. Sus puntos débiles conocidos son las listas de espera en algunas especialidades y pruebas no urgentes, y la escasa cobertura dental. Para muchas personas mayores de 65, la pública como base más soluciones puntuales privadas es una estrategia perfectamente racional, no un plan B.
Pagar la privada por acto, solo cuando haga falta
Si lo que te duele de la pública es la espera para una consulta o prueba concreta, no necesitas pagar una prima todos los meses: puedes pagar ese acto suelto. Como referencia con fecha, el 8 de octubre de 2026 SaludOnNet publicaba la consulta con especialista desde 26-38 € según la especialidad y una resonancia magnética de una región desde 95 € (provincia de Madrid; detalle y fuente en nuestras guías de consulta con especialista y resonancia magnética). Con un uso puntual (dos o tres actos al año), pagar por acto sale más barato que las primas anuales citadas en esta guía. Tienes la lista completa, con fecha y fuente, en la guía de sanidad privada sin seguro.
Un seguro dental suelto
Si tu principal gasto sanitario previsible es la boca, un seguro dental específico cubre justo el hueco que deja la pública y cuesta una fracción de un seguro médico completo. No hace milagros con prótesis e implantes (mira bien qué es cobertura y qué es solo descuento), pero como pieza única o como complemento de la pública es de lo más eficiente en este tramo de edad.
Rebajar la póliza en lugar de eliminarla
Entre el seguro completo sin copagos y no tener nada hay término medio: pólizas con copagos altos (prima menor, pagas por uso), pólizas sin hospitalización (solo ambulatorio, usando la pública para ingresos) o módulos recortados. Para perfiles de poco uso que quieren mantener el acceso rápido a consultas, puede ser el equilibrio correcto.
La decisión según tu perfil: 65 sano, crónico, más de 75
Tienes 65 años y buena salud
Es el perfil con más opciones. Si valoras el acceso rápido y quieres asegurarte la renovación futura, este puede ser el último tren cómodo: entra ahora, con cuestionario limpio y sin exclusiones, y la renovación te acompañará. Si el uso que prevés es bajo, una póliza con copagos rebaja la prima de forma sensible. Y si tras cotizar decides que no compensa, la combinación pública + actos privados puntuales + quizá un dental suelto es totalmente defendible. Lo importante: decide con 2-3 cotizaciones delante, no con el precio genérico de un anuncio.
Tienes 65-70 años y una o varias enfermedades crónicas
Sé realista con lo que el seguro te va a dar: tus condiciones ya diagnosticadas probablemente queden excluidas de la póliza, así que el seguro te serviría para todo lo demás (lo nuevo, lo rápido, el confort) pero no para tu patología principal, que seguirá atendiéndose sobre todo en la pública. Cotiza, mira qué exclusiones te aplican exactamente y valora con frialdad si «todo lo demás» justifica la prima. Muchas veces la respuesta honesta es que no, y el dinero rinde más en actos privados puntuales.
Tienes más de 75 años
Contratar un primer seguro a esta edad es difícil: parte del mercado no acepta nuevas altas y, donde hay oferta, las primas son altas y las exclusiones amplias. Si ya tienes póliza de años, lo más valioso que posees es la renovación garantizada: revisa la cláusula, no dejes de pagar un recibo y piénsate mucho cualquier cambio de compañía. Si no tienes seguro, la vía razonable suele ser la pública como sistema principal, con actos privados sueltos para lo puntual y, si acaso, un dental. Desconfía de cualquier producto que se anuncie «sin límite de edad y sin preguntas»: suele tratarse de seguros con coberturas muy limitadas o de simples cuadros de descuentos; lee exactamente qué cubre antes de pagar.
¿En qué perfil estás? Pide cotizaciones reales para tu edad y decide con números, no con miedo.
Compara seguros de salud sin compromisoLo que ya pagas en la pública: la aportación farmacéutica del pensionista
Una parte del cálculo que conviene hacer: en la sanidad pública las consultas y los ingresos no tienen copago, pero los medicamentos con receta sí tienen aportación del usuario, y para los pensionistas está limitada. Según la ficha del Ministerio de Sanidad sobre la aportación al pago de medicamentos por receta en el SNS (febrero de 2022), que remite al artículo 102 del Real Decreto Legislativo 1/2015:
| Renta del pensionista | Aportación | Límite máximo |
|---|---|---|
| Inferior a 18.000 € | 10 % | 8,23 € al mes |
| De 18.000 € a menos de 100.000 € | 10 % | 18,52 € al mes |
| 100.000 € o más | 60 % | 61,75 € al mes |
Están exentos, entre otros, los perceptores de pensiones no contributivas y los pensionistas de la Seguridad Social con renta anual inferior a 5.635 euros (o a 11.200 euros si no están obligados a hacer la declaración de la renta). Los funcionarios de MUFACE, ISFAS y MUGEJU tienen, con carácter general, una aportación del 30 %. Comprueba en tu servicio de salud si hay cambios posteriores a esa ficha.
Un seguro privado no reduce esa factura: la póliza de salud no paga los medicamentos de farmacia salvo coberturas específicas. Por eso, para un pensionista con medicación crónica y buen seguimiento en atención primaria, el valor de una póliza está casi siempre en la rapidez de especialistas y pruebas, no en el ahorro.
La renovación, por escrito
El artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro permite a cualquiera de las partes oponerse a la prórroga del contrato con una notificación escrita: un mes de antelación si es el tomador y dos meses si es la aseguradora. Por eso, a partir de cierta edad, lo que más vale de una póliza es una cláusula en la que la compañía renuncie a oponerse a la renovación. Pregúntalo y pide que conste por escrito.
Fuentes: Ministerio de Sanidad, «Aportación al pago de medicamentos por receta en el SNS» (15-2-2022); Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, art. 22 (BOE). Consultados el 8-10-2026.
Una consulta o una prueba concreta, sin póliza
Si lo que necesitas es una consulta con un especialista o una prueba sin esperar, puedes ver qué centros de tu provincia la hacen y su precio cerrado, sin contratar ningún seguro:
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