Respuesta corta: comparar un seguro médico privado bien hecho no consiste en ordenar primas de menor a mayor. Consiste en poner al lado seis variables que deciden si la póliza te va a servir: la modalidad (cuadro médico, reembolso o mixta), las carencias de cada prestación, cómo tratan tus preexistencias, si hay copago y de cuánto, qué centros y especialistas tienes de verdad en tu provincia, y qué dicen las exclusiones y los límites anuales del condicionado. El precio es la séptima variable, no la primera, porque una prima barata con una carencia larga en cirugía no te cubre justo cuando la necesitas.
Qué compara de verdad una comparativa (y qué no)
Es habitual encontrar comparativas que ponen tres compañías en una tabla, les asignan una prima mensual y coronan a una ganadora. Ese formato tiene un problema de fondo: la prima de un seguro de salud no es un precio de catálogo. Depende de tu edad, de tu provincia, de cuántas personas entren en la póliza, del canal por el que contrates y de la modalidad concreta que elijas dentro de la misma marca. Dos personas pueden pedir presupuesto a la misma aseguradora el mismo día y recibir cifras muy distintas. Publicar una tabla de precios por compañía es, en el mejor de los casos, una foto que caduca en semanas.
Por eso en esta guía no vas a encontrar una tabla de primas por compañía. Vas a encontrar la lista de criterios comparables, que sí son estables, y la forma de aplicarlos a los presupuestos que te den a ti. Los criterios no cambian de un año para otro: una carencia se define igual en 2026 que en 2019, y una exclusión de tratamientos experimentales es habitual en los condicionados. Lo que cambia cada año son los números, y los números tienes que pedirlos tú, en tu situación, con tu fecha de nacimiento y tu código postal.
Comparar también significa aceptar que la mejor póliza para un autónomo de 34 años que quiere acceso rápido a un traumatólogo no es la misma que la de una familia con dos niños pequeños que va a usar el pediatra veinte veces al año, ni la de alguien de 62 años que ya tiene una patología en seguimiento. La pregunta correcta no es «cuál es el mejor seguro médico privado», es «cuál es la póliza que cubre lo que yo voy a usar, en la ciudad en la que vivo, sin sorpresas en la letra pequeña».
¿Ya tienes claro lo que buscas?
Si prefieres ir directamente a qué comparar y dónde pedir presupuesto, lo tienes aquí. Si no, sigue leyendo — hay bastante que contarte.
Comparar seguros de salud →El error de partida: comparar coberturas sin comparar accesos
Un condicionado puede decir que cubre «neurocirugía» y que eso no te sirva de nada si el único neurocirujano concertado está a 180 kilómetros. Al revés también pasa: una póliza con menos prestaciones sobre el papel puede ser mejor si el hospital que tienes a diez minutos está incluido con todas las especialidades. La cobertura es una promesa; el acceso es lo que se cumple. Cuando compares, abre el buscador de cuadro médico de cada compañía, filtra por tu código postal y por las tres o cuatro especialidades que vas a usar, y cuenta cuántos profesionales salen. Ese número dice más que cualquier ranking.
Las modalidades que vas a encontrar
Bajo el nombre genérico de «seguro médico privado» conviven productos bastante distintos. Confundirlos es el primer motivo por el que alguien acaba pagando por algo que no quería.

Cuadro médico (asistencia sanitaria)
La compañía te da acceso a una red cerrada de profesionales, clínicas y hospitales concertados, y tú no pagas la consulta o pagas solo el copago. La ventaja es la sencillez: enseñas la tarjeta y ya está. La limitación es que estás atado a esa red y, si tu médico de confianza no está dentro, no hay nada que hacer. Es la opción natural si vives en una capital con mucha oferta concertada y no tienes preferencias personales fuertes. Puedes profundizar en qué es el cuadro médico y cómo usarlo.
Reembolso (libre elección)
Aquí eliges al profesional que quieras, dentro o fuera de la red, pagas de tu bolsillo y la aseguradora te devuelve un porcentaje de la factura, con un límite anual. El porcentaje de reembolso no suele ser del cien por cien, y suele haber un tope de gasto por año y a veces por acto. Es la modalidad más cara y la que más sentido tiene si ya tienes especialistas concretos a los que quieres seguir yendo o si viajas mucho. Tiene un coste oculto que conviene tener presente: adelantas el dinero y gestionas papeleo. Aquí explicamos cómo funciona el reembolso en los seguros médicos.
Mixta
Combina las dos: cuadro médico para el día a día y una bolsa de reembolso para lo que quieras hacer fuera de la red. Suele ser la opción más equilibrada para quien quiere flexibilidad sin pagar una póliza íntegra de libre elección, y es la que más varía entre compañías, así que es donde más falta hace leer el condicionado.
Modulares y coberturas sueltas
Existen pólizas que cubren solo hospitalización y cirugía (pensadas para quien ya usa la sanidad pública para lo ambulatorio y quiere resolver rápido una intervención), pólizas exclusivamente dentales, y módulos que se añaden a una póliza base: dental, podología, medicina estética no reparadora, psicología ampliada, segunda opinión médica internacional. El seguro dental por separado es el caso más frecuente y el que más conviene mirar con lupa, porque un seguro dental suele combinar unos actos incluidos con una tarifa de precios pactados (baremo o franquicia) para el resto: pide la lista de lo incluido y los importes del resto.
Con copago y sin copago
No es una modalidad distinta, sino una variante que atraviesa a todas. Con copago pagas una cantidad fija por acto médico (consulta, prueba, urgencia) y la prima baja; sin copago pagas más de prima y nada al usar. Lo desarrollamos más abajo, porque es la variable que más gente calcula mal.
Los criterios comparables, uno a uno
Esta es la tabla que sustituye a la típica lista de precios. Son los conceptos que puedes exigir por escrito a cada compañía antes de firmar. Rellénala con los datos de tus presupuestos y verás enseguida cuál te conviene.
| Criterio | Qué preguntar exactamente | Por qué decide |
|---|---|---|
| Modalidad | ¿Cuadro médico, reembolso o mixta? ¿Qué porcentaje se reembolsa y con qué tope anual? | Determina si eliges médico o te lo asignan, y si adelantas dinero |
| Carencias | Listado completo por prestación, con los meses exactos, no «las habituales» | Marca desde qué día puedes usar lo que has contratado |
| Preexistencias | ¿Qué patologías quedan excluidas en mi póliza concreta y con qué redacción? | Una preexistencia no declarada puede dejarte sin cobertura |
| Copago | Importe por consulta, por prueba, por urgencia y por sesión; ¿hay tope anual de copagos? | Convierte una prima barata en un coste anual alto si usas mucho |
| Cuadro médico | Número de profesionales de mis 3 especialidades en mi código postal y hospitales incluidos | La cobertura sin acceso cercano no se usa |
| Hospitalización | ¿Habitación individual con cama de acompañante? ¿UCI, quirófano y prótesis incluidas? | Es la parte cara: donde una exclusión duele de verdad |
| Pruebas de alta tecnología | Resonancia, TAC, PET: ¿incluidas, con autorización previa, con límite anual? | Puede cambiar mucho el tiempo que esperas |
| Autorización previa | Qué actos la exigen y cuánto tarda la compañía en responder | Un trámite lento anula la ventaja de rapidez que pagas |
| Dental | ¿Incluido, módulo aparte o franquicia con baremo? ¿Qué entra sin coste? | Casi nunca está todo incluido, aunque el folleto lo sugiera |
| Parto y embarazo | Carencia aplicable, seguimiento, pruebas, matrona y hospital concertado | Si lo contratas cuando ya buscas embarazo, llegas tarde |
| Salud mental | Número de sesiones por año, si requiere derivación y si cubre psiquiatría | Suele estar limitado a una cifra baja de sesiones |
| Exclusiones | Que te señalen físicamente el artículo del condicionado, no un resumen comercial | Lo que no está escrito como cubierto, no está cubierto |
| Ámbito territorial | ¿Cobertura fuera de tu comunidad? ¿Urgencias en el extranjero y con qué límite? | Importa si viajas, si tienes segunda residencia o si estudias fuera |
| Revisión de prima | Cómo se revaloriza cada año y si hay salto de tramo de edad | El precio del año dos y del año cinco no es el del año uno |
| Baja y prórroga | Plazo de preaviso y forma de comunicarlo | Un preaviso incumplido te ata otro año entero |
Esta tabla no contiene primas ni copagos concretos por compañía a propósito: esos importes cambian por edad, provincia y año, y publicarlos como si fueran fijos induce a error. Pide siempre presupuesto nominal.
Si una compañía no te entrega el condicionado general completo antes de firmar, no estás en condiciones de comparar. El folleto comercial no es el contrato.
Carencias: el calendario que casi nadie lee
La carencia es el tiempo que debe transcurrir desde que la póliza entra en vigor hasta que puedes usar una prestación concreta. No es un capricho de la aseguradora: existe para evitar que alguien contrate el lunes con una operación ya programada para el jueves. Pero es también el mecanismo que más disgustos genera, porque la gente contrata pensando en un problema que ya tiene y descubre que justo esa prestación está en espera.
Los plazos no están fijados por ley: los pone cada compañía en su condicionado. Lo que sí suele repetirse es qué prestaciones llevan carencia y cuáles no; el plazo concreto lo da tu condicionado:
| Prestación | Carencia | Matices |
|---|---|---|
| Medicina general y pediatría | Sin carencia | Disponible desde el alta en casi todas las pólizas |
| Urgencias | Sin carencia | Suelen distinguir urgencia real de consulta fuera de horario |
| Especialidades básicas | Sin carencia o corta, según póliza | Algunas exigen volante del médico de familia de la compañía |
| Pruebas diagnósticas sencillas | Corta, según póliza | Analíticas y radiología simple suelen liberarse pronto |
| Pruebas de alta tecnología | Sí, según póliza | Resonancia, TAC y PET, a menudo con autorización previa |
| Hospitalización y cirugía | Sí, según póliza | Se suele exceptuar el accidente y la urgencia vital |
| Parto | El plazo más largo de la póliza | Pensado para que no se contrate con embarazo en curso |
| Reproducción asistida | Larga, cuando existe | Puede no estar cubierta o limitarse al estudio de esterilidad |
| Prótesis e implantes | Larga, con límite económico | Suelen tener baremo propio y aportación del asegurado |
Orientación general, no cifras contractuales. El único plazo válido es el que figura por escrito en tu condicionado particular.
Dos detalles prácticos. El primero: la carencia se cuenta desde la fecha de efecto de la póliza, no desde la fecha de la solicitud ni desde el primer recibo. El segundo: el accidente suele estar exento de carencia, y por eso conviene que el condicionado defina qué entiende por accidente. Si te rompes un tobillo jugando al pádel a los dos meses de contratar, quieres que la cirugía entre por la vía del accidente y no por la de cirugía programada.
Hay compañías que ofrecen «sin carencias» como argumento comercial, normalmente en campañas o en pólizas de empresa. Léelo con calma: a veces significa sin carencias salvo parto y prótesis, que es donde estaba el plazo largo. Si te interesa el detalle por prestación, tenemos una guía específica sobre las carencias del seguro médico y sus plazos.
Preexistencias y cuestionario de salud
Al contratar te van a pedir que rellenes un cuestionario de salud. No es un trámite: es el documento sobre el que se sostiene todo el contrato.
El artículo 10 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro obliga al tomador a declarar las circunstancias por las que se le pregunta. La consecuencia de no hacerlo está en el mismo artículo: si hay reticencia o inexactitud, la aseguradora puede reducir la prestación de forma proporcional, y si hubo dolo o culpa grave, queda liberada del pago. Es decir, puedes estar pagando la prima durante años y encontrarte con que la operación que necesitas se rechaza porque en el cuestionario no mencionaste algo que sí sabías.
Regla práctica: si dudas si algo hay que declararlo, decláralo. Un dato declarado puede acabar en una exclusión concreta y molesta; un dato omitido puede acabar en una póliza que no paga.
Qué puede hacer la aseguradora con una preexistencia
Tiene tres salidas: aceptar el riesgo tal cual, aceptarlo con una exclusión escrita para esa patología y sus derivadas, o aceptarlo con sobreprima. También puede rechazar la solicitud, porque el seguro de salud no es de contratación obligatoria. Lo que no puede hacer es aplicar una exclusión que no figure por escrito en tus condiciones particulares: si te dicen de palabra que «eso ya se verá», pide que lo pongan en el papel, en un sentido o en otro.
Dos límites legales que conviene conocer
La Ley 4/2018 añadió a la Ley de Contrato de Seguro (disposición adicional quinta) la prohibición de denegar el acceso a la contratación o imponer condiciones más onerosas por tener VIH/sida u otras condiciones de salud, salvo causas justificadas, proporcionadas y razonables, documentadas previa y objetivamente. Y el Real Decreto-ley 5/2023 incorporó el llamado derecho al olvido oncológico: transcurridos cinco años desde la finalización del tratamiento radical sin recaída posterior, no se puede excluir ni discriminar a una persona por haber padecido cáncer, y las cláusulas que lo hagan son nulas. Si te aplican una exclusión oncológica por un proceso antiguo ya superado, esa es la norma que tienes que citar.
Si tu caso es este, amplía en la guía sobre preexistencias en el seguro de salud antes de rellenar ningún cuestionario.
Copagos: cómo cambian la factura real
El copago es la cantidad que pagas cada vez que usas un servicio. Con copago, la prima mensual baja de forma apreciable; sin copago, pagas más fijo y nada variable. Elegir entre uno y otro no es cuestión de gustos, es una operación aritmética que puedes hacer en cinco minutos.
El método es este. Coge tu año pasado y cuenta usos reales, no intenciones: cuántas veces fuiste al médico de familia, cuántas al especialista, cuántas analíticas te hiciste, cuántas urgencias. Multiplica cada categoría por el copago que te ofrece la póliza y súmalo a la prima anual. Haz lo mismo con la versión sin copago, donde el sumando variable es cero. Compara los dos totales. Si tienes hijos pequeños, el número de visitas de pediatría suele decidir la partida por sí solo.
Tres advertencias sobre los copagos que no aparecen en los folletos:
- No todos los actos cuestan lo mismo. Una consulta de medicina general, una de especialista, una prueba de imagen y una sesión de rehabilitación suelen tener copagos distintos. Pide el cuadro completo, no el «desde».
- Pregunta si hay tope anual. Algunas pólizas limitan el total de copagos que puedes pagar en un año; otras no. Esa cláusula cambia por completo el riesgo si te pasa algo serio.
- El copago se revisa igual que la prima. El importe por acto no está congelado: se actualiza en la renovación. Compáralo también en el año dos, no solo en el uno.
Hay un efecto de comportamiento que merece una línea: el copago desincentiva el uso. Eso es exactamente lo que busca la aseguradora, y a veces es razonable, pero si la razón por la que contratas un seguro es dejar de posponer revisiones, un copago alto trabaja en tu contra. Tenemos el detalle en copago en seguros de salud, explicado.
Qué no cubre casi ninguna póliza
Las exclusiones son la parte del condicionado que nadie lee y la que decide si un siniestro se paga. Varían de una compañía a otra, pero hay un núcleo que se repite en casi todo el mercado:
- Cirugía estética no derivada de accidente o enfermedad cubierta.
- Tratamientos experimentales o no autorizados por las autoridades sanitarias, y el uso de medicamentos fuera de ficha técnica.
- Farmacia ambulatoria: la medicación que te llevas a casa suele quedar fuera, salvo la administrada durante un ingreso.
- Cuidados de larga estancia, dependencia y geriatría de tipo residencial.
- Medicina deportiva de competición y lesiones derivadas de deportes de riesgo declarados.
- Reproducción asistida: cuando existe, suele estar muy limitada, y con frecuencia solo se cubre el estudio de esterilidad.
- Psicoterapia más allá de un número tasado de sesiones por año.
- Prótesis: rara vez están excluidas del todo, pero casi siempre tienen baremo y aportación del asegurado.
Al comparar, no te quedes en «¿está cubierto?». Pregunta «¿con qué límite y con qué requisitos?». Muchas prestaciones no están excluidas sino acotadas, y el límite anual o la exigencia de autorización previa producen el mismo efecto práctico que una exclusión cuando lo necesitas.
El artículo 3 de la Ley de Contrato de Seguro, tu mejor herramienta
Ese artículo exige que las cláusulas limitativas de los derechos del asegurado se destaquen de modo especial y sean específicamente aceptadas por escrito. Traducido: una limitación escondida en un párrafo corrido, sin resaltar y sin tu firma expresa, es discutible. Cuando firmes, fíjate en qué te hacen firmar aparte: eso son las limitativas, y son justo las que tienes que leer dos veces.
Cómo leer el condicionado en 20 minutos
Un condicionado general tiene decenas de páginas y nadie lo lee entero. Tampoco hace falta. Con este recorrido cubres lo esencial:

- Definiciones (primeras páginas). Busca cómo definen «accidente», «enfermedad preexistente», «urgencia» y «hospitalización». De esas cuatro definiciones cuelga casi todo lo demás.
- Objeto y coberturas. Lee la lista completa y marca las tres prestaciones que más te importan.
- Exclusiones. Es la sección que hay que leer entera, sin saltos. Diez minutos bien invertidos.
- Carencias. Comprueba que el listado por prestación existe y tiene meses concretos.
- Copagos. Verifica que el cuadro por acto está en el documento y no solo en la oferta comercial.
- Autorizaciones previas. Qué actos las requieren y en cuánto tiempo se resuelven.
- Duración, prórroga y revisión de prima. Aquí está el plazo de preaviso para darte de baja.
- Condiciones particulares. Este es tu contrato de verdad: nombres, fechas de efecto, exclusiones personales y prima. Si algo que te prometieron no aparece aquí, no existe.
Guarda el PDF y el cuestionario de salud firmado en la misma carpeta. El día que haya discrepancia, esos dos documentos son toda tu posición.
Precio: qué mueve la prima y por qué sube
No vamos a darte una cifra media, porque una media entre un joven de Cuenca sin copago y una familia de cinco en Barcelona con reembolso no informa de nada. Lo útil es saber qué palancas mueven tu prima concreta:
- Edad. Es el factor dominante. Las tarifas van por tramos y el salto de tramo puede notarse más que la revisión anual.
- Provincia. El coste sanitario y la densidad del cuadro médico cambian mucho por territorio.
- Modalidad. El reembolso es más caro que el cuadro médico; la mixta queda en medio.
- Copago. Rebaja la prima a cambio de coste variable.
- Composición familiar. Añadir personas suele activar descuentos de póliza familiar, pero también sube el total.
- Módulos añadidos. Dental, ampliación de psicología, segunda opinión internacional o cobertura en el extranjero se facturan aparte.
- Canal de contratación. Colectivos, convenios profesionales y pólizas de empresa suelen tener condiciones distintas a la contratación directa.
Sobre la subida anual: la prima de salud se revisa cada renovación. Al comparar, pregunta explícitamente cómo se calcula la revisión y si el cambio de tramo de edad se aplica en la misma renovación. Para saber si un presupuesto barato puede dispararse en el año dos, la forma de detectarlo es pedir la tarifa completa por tramos de edad, no solo tu precio de hoy.
Compara el coste de un año entero, no la cuota del primer mes. Prima anual + copagos previstos + módulos + lo que vayas a pagar por lo que no está cubierto. Ese número es el único que se puede poner al lado de otro.
Si quieres el desglose de factores con más detalle, míralo en precio del seguro de salud y en cuánto cuesta un seguro de salud privado.
Comparar según tu perfil
Los mismos criterios pesan distinto según quién seas. Estas son las prioridades que tienen más sentido en cada caso.
Joven sin patologías
Eres el perfil más barato de asegurar y el que menos va a usar la póliza. Prioriza prima contenida y copago, porque tu consumo esperado es bajo, pero no renuncies a hospitalización y cirugía: es justo lo que no puedes permitirte pagar de tu bolsillo si aparece. Fíjate en la tarifa por tramos futuros: te vas a quedar años en esa compañía y la antigüedad de carencias tiene valor.
Familia con niños
El consumo de pediatría y urgencias pediátricas es alto y constante. Aquí es más fácil que compense la póliza sin copago, salvo que el copago pediátrico sea bajo: haz la cuenta. Comprueba el acceso directo al pediatra sin volante, la existencia de urgencias pediátricas 24 horas en un hospital cercano y la cobertura de logopedia y psicología infantil.
Autónomo
Además de la prestación, te interesa la fiscalidad (lo vemos en el apartado siguiente) y la rapidez: para quien factura por su cuenta, una baja larga esperando una prueba tiene coste directo. Prioriza plazos de acceso a especialista y a pruebas de alta tecnología, y valora la póliza mixta si trabajas viajando. Puedes ampliar en cómo elegir un seguro médico.
Mayor de 60
Es el tramo donde la prima pesa más y donde las preexistencias son más probables. Dos cosas mandan: que el condicionado no tenga límite de edad de permanencia (algunas pólizas dejan de renovar o cambian de producto a cierta edad) y la calidad del cuadro médico en cardiología, traumatología y oftalmología. Cambiar de compañía a esta edad es difícil, así que la decisión inicial pesa más que en cualquier otro perfil.
Embarazo o búsqueda de embarazo
La carencia de parto es la más larga de la póliza, así que hay que contratar con bastante antelación a la búsqueda, no cuando ya hay test positivo. Compara el hospital concertado concreto donde darías a luz, la cobertura de matrona, las ecografías incluidas y la atención al recién nacido en los primeros días. Lo tratamos aparte en seguro de salud, embarazo y parto.
Residente extranjero o trámite de extranjería
Si el seguro es para un visado o una autorización de residencia, no vale cualquiera. La normativa de extranjería exige cobertura de enfermedad con entidad autorizada a operar en España, y la práctica administrativa suele pedir póliza de cobertura completa sin copagos y sin carencias, con certificado específico. Antes de contratar, confirma el requisito exacto en la oficina de extranjería o el consulado que tramite tu expediente, porque un certificado mal emitido cuesta una denegación. Más contexto en cómo elegir un seguro de salud siendo extranjero en España.
Fiscalidad e impuestos de la prima
Dos cuestiones que cambian el coste real y que casi ninguna comparativa incluye.
El seguro de salud no lleva IVA ni Impuesto sobre Primas de Seguros
Las operaciones de seguro están exentas de IVA, y los seguros de asistencia sanitaria y enfermedad están además exentos del Impuesto sobre las Primas de Seguros, que sí grava otros ramos. Si alguien te presenta un presupuesto con IVA sobre la prima de salud, algo no cuadra (artículo 20.Uno.16.º de la Ley del IVA y artículo 12 de la Ley 13/1996).
Deducción para autónomos
Un trabajador por cuenta propia en estimación directa puede deducir como gasto las primas de seguro de enfermedad satisfechas por su propia cobertura y la de su cónyuge e hijos menores de veinticinco años que convivan con él, con el límite de 500 euros por persona y año, o 1.500 euros cuando la persona tiene discapacidad. Es el artículo 30.2.5ª de la Ley del IRPF. No es una deducción en cuota: reduce el rendimiento neto de la actividad.
Seguro de salud pagado por la empresa
Cuando la empresa contrata un seguro colectivo para su plantilla, las primas no tributan como retribución en especie hasta 500 euros por persona asegurada y año (trabajador, cónyuge y descendientes), o 1.500 euros por persona con discapacidad, según el artículo 42.3.c de la Ley del IRPF. Por eso conviene preguntar en tu trabajo antes de contratar por tu cuenta.
Estas cifras son las vigentes con la normativa actual, pero la fiscalidad se retoca con frecuencia en las leyes de presupuestos. Confirma los importes del ejercicio en el que vayas a declarar.
Cambiar de compañía o darte de baja
Un contrato de seguro de salud es anual y se prorroga solo. El artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro regula esa prórroga: para oponerte a ella tienes que notificarlo por escrito con al menos un mes de antelación al vencimiento (la aseguradora, si es ella quien no quiere renovar, debe avisar con dos meses). Perder ese plazo significa quedarte otro año.
Tres reglas para no complicarte:
- Comunica por escrito y con acuse. Burofax o correo certificado con acuse de recibo. Una llamada no acredita nada.
- No canceles el recibo en el banco antes de tiempo. Devolver el recibo no da de baja la póliza; genera impago, y el impago tiene consecuencias distintas y peores que una baja ordenada.
- No des de baja la vieja hasta que la nueva esté en vigor y con las carencias resueltas. Un hueco de un mes entre pólizas puede reiniciarte el contador.
Portabilidad de carencias
Algunas compañías reconocen la antigüedad de la póliza anterior y te ahorran repetir carencias, pero no es un derecho legal: es una política comercial. Pídelo por escrito antes de firmar, aporta el certificado de la aseguradora anterior con fecha de alta y prestaciones cubiertas, y comprueba que la exención queda reflejada en tus condiciones particulares. Si solo consta en un correo del comercial, no cuentes con ello. Tienes el procedimiento en la guía para cancelar el seguro médico.
Ocho errores que salen caros
- Ordenar por precio y parar ahí. La prima más baja suele ser la que más excluye o la que más copago carga.
- Contratar cuando ya tienes el problema. Para eso están las carencias y el cuestionario: no funciona, y además compromete la validez del contrato.
- Rellenar el cuestionario de salud deprisa. Es el documento que se va a leer con lupa el día que haya un parte grande.
- No comprobar el cuadro médico en tu código postal. Una red nacional enorme puede ser una red pobre en tu barrio.
- Confundir el folleto con el condicionado. Lo que obliga a la compañía es el contrato, no el PDF de marketing.
- Olvidar el preaviso de un mes. Perder ese plazo te ata un año más.
- No preguntar por las autorizaciones previas. La rapidez que pagas se evapora si cada prueba pasa por un comité.
- Dar por hecho que sustituye a la sanidad pública. No lo hace, y contar con ello para lo grave es un mal cálculo.
Qué hacer si te rechazan una prestación
El circuito de reclamación en seguros está tasado y hay que seguirlo en orden, porque saltarse un paso hace que el siguiente te devuelva el expediente.
- Pide el rechazo por escrito. Que conste el motivo y el artículo del condicionado en el que se apoyan. Sin eso no puedes rebatir nada.
- Servicio de atención al cliente o defensor del asegurado. Toda entidad está obligada a tener uno. Presenta la reclamación por escrito, guarda el justificante y anota la fecha: el reglamento del servicio fija el plazo máximo de respuesta.
- Servicio de Reclamaciones de la DGSFP. Si no contestan en plazo o la respuesta no te convence, puedes acudir a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Sus informes no son vinculantes, pero dejan constancia de tu posición.
- Vía judicial o arbitraje de consumo. Es el último escalón. Ten presente que las acciones tienen plazos de prescripción, así que no dejes dormir el asunto.
Un apunte sobre la contratación a distancia: cuando contratas por internet o teléfono, la Ley 22/2007 te reconoce un derecho de desistimiento de catorce días naturales desde la celebración del contrato, sin penalización y sin tener que justificarte. Comprueba en tu condicionado el procedimiento exacto para ejercerlo, porque la forma de comunicarlo sí puede estar tasada.
Glosario del condicionado
- Tomador. Quien firma la póliza y paga la prima. Puede no ser el asegurado.
- Asegurado. La persona cuya salud está cubierta.
- Prima. Lo que pagas periódicamente. Se revisa en cada renovación.
- Carencia. Tiempo de espera desde el alta hasta poder usar una prestación.
- Copago. Importe fijo que abonas por cada acto médico.
- Franquicia. Cantidad que asumes tú antes de que la compañía empiece a pagar. Más habitual en reembolso.
- Cuadro médico. Red de profesionales y centros concertados.
- Baremo. Tarifa que la aseguradora reconoce para cada acto; lo que exceda, lo pagas tú.
- Autorización previa. Visto bueno de la compañía antes de un acto concreto.
- Cláusula limitativa. La que recorta derechos del asegurado; debe destacarse y aceptarse por escrito.
- Condiciones particulares. El documento con tus datos, tu prima y tus exclusiones personales. Manda sobre el resumen comercial.
- Prórroga tácita. Renovación automática anual si nadie se opone en plazo.
💡 Consejo rápido: pide los presupuestos el mismo día y con el mismo nivel de cobertura, o no estarás comparando lo mismo. En nuestro comparador tienes qué revisar y los enlaces para pedir el presupuesto oficial a cada aseguradora.
Qué comparar y dónde pedir presupuesto →Preguntas frecuentes sobre comparar seguros médicos privados
¿Qué hay que comparar en un seguro médico privado?
Carencias por prestación, existencia y cuantía de copagos, cuadro médico real en tu provincia, exclusiones del condicionado, límites anuales, si hay o no autorización previa y cómo se revisa la prima cada año. El precio del primer año es el último criterio, no el primero.
¿Qué es una carencia y cuánto suele durar?
Es el tiempo que debe pasar desde el alta hasta que puedes usar una prestación. Medicina general, pediatría y urgencias suelen no tener carencia; pruebas de alta tecnología, hospitalización y cirugía suelen tener carencia, y el parto suele ser el plazo más largo de la póliza. El dato válido es el del condicionado que te entregan, no el patrón del mercado.
¿Me pueden rechazar por una enfermedad preexistente?
Sí. El seguro de salud no es de contratación obligatoria y la aseguradora puede rechazar la solicitud, excluir una patología concreta o aplicar sobreprima. Lo que no puede hacer es discriminar por VIH u otras condiciones de salud, según la Ley 4/2018, ni excluir por antecedentes oncológicos cuando se cumplen los plazos del derecho al olvido oncológico que introdujo el Real Decreto-ley 5/2023.
¿Qué pasa si oculto una enfermedad en el cuestionario de salud?
Puede dejarte sin cobertura. El artículo 10 de la Ley 50/1980 obliga a declarar aquello por lo que se te pregunta; si hay reticencia o inexactitud, la aseguradora puede reducir la prestación de forma proporcional y, si hubo dolo o culpa grave, quedar liberada. Contesta con calma y guarda copia del cuestionario firmado.
¿Es mejor con copago o sin copago?
Depende de cuánto vayas al médico. El copago abarata la prima y encarece cada uso; sin copago pagas más fijo y nada variable. Multiplica tus visitas reales del año pasado por el copago de cada acto y súmalo a la prima anual: ese total es lo que hay que comparar.
¿Un seguro privado sustituye a la sanidad pública?
No. Es complementario: contratar un seguro privado no te da de baja en la sanidad pública ni te exime de cotizar.
¿Puedo cambiar de compañía sin volver a cumplir carencias?
A veces. Algunas aseguradoras reconocen la antigüedad si presentas un certificado de la póliza anterior con fecha de alta y prestaciones cubiertas, pero no es un derecho legal: hay que pedirlo por escrito y comprobar que consta en las condiciones particulares nuevas antes de firmar.
¿Cómo doy de baja el seguro médico?
Oponiéndote a la prórroga por escrito con al menos un mes de antelación al vencimiento, según el artículo 22 de la Ley de Contrato de Seguro. Deja constancia con burofax o correo con acuse de recibo, y no devuelvas el recibo en el banco antes de que la baja esté confirmada.
¿El seguro de salud desgrava en la renta?
En autónomos en estimación directa, las primas de enfermedad del titular, su cónyuge e hijos menores de veinticinco años que convivan son gasto deducible con el límite de 500 euros por persona y año, o 1.500 euros si hay discapacidad. Si lo paga la empresa como seguro colectivo, funciona como retribución en especie exenta con los mismos límites.
¿Lleva IVA el seguro de salud?
No. Las operaciones de seguro están exentas de IVA y los seguros de asistencia sanitaria y enfermedad están además exentos del Impuesto sobre las Primas de Seguros.
¿Cuánto cuesta un seguro médico privado?
No hay un precio único: cambia por edad, provincia, modalidad, copago y composición familiar, y se revisa cada año. Cualquier cifra concreta publicada envejece en meses, así que pide presupuesto nominal a varias compañías el mismo día y compáralos con el mismo nivel de cobertura.
¿Qué no cubre casi ningún seguro de salud?
Cirugía estética no reparadora, tratamientos experimentales o no autorizados, la mayor parte de la farmacia ambulatoria, cuidados de larga estancia y dependencia, medicina deportiva de competición y, con matices, la reproducción asistida y la psicoterapia más allá de un número limitado de sesiones.
¿Dónde reclamo si me rechazan una prestación?
Primero al servicio de atención al cliente o defensor del asegurado de la compañía, por escrito y guardando el justificante. Si no responden en plazo o la respuesta no te satisface, puedes acudir al Servicio de Reclamaciones de la DGSFP y, en última instancia, a la vía judicial o al arbitraje de consumo.
Cómo hemos preparado esta guía
Conviene decir con claridad qué es y qué no es este artículo. Es una guía informativa redactada a partir de normativa vigente (Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, Ley del IRPF, Ley 4/2018 y Real Decreto-ley 5/2023) y de la estructura común de los condicionados que las aseguradoras publican. No hemos contratado ni probado pólizas, no hacemos encuestas propias, no puntuamos compañías y no tenemos equipo médico ni mediadores colegiados en la redacción.

Tampoco publicamos primas ni copagos por compañía. Lo hemos hecho a propósito: esos importes dependen de tu perfil, cambian varias veces al año y una tabla de precios envejecida es peor que no tener tabla, porque te hace decidir con datos falsos. Lo que sí puedes hacer con esta guía es llegar a la conversación comercial con la lista de preguntas correcta y con la capacidad de detectar cuándo una oferta es peor de lo que parece.
Última consideración, y va en serio: un seguro de salud es un contrato de años que puede decidir con qué rapidez te tratan un problema serio. Antes de firmar, lee las condiciones generales y particulares completas, pide por escrito lo que te prometan de palabra y, si el caso tiene alguna complejidad (una preexistencia, un trámite de extranjería, una póliza de empresa), consulta con un mediador de seguros inscrito en la DGSFP. Para las decisiones clínicas, con tu médico. Esta página no sustituye ni a uno ni a otro.
